
Fresco, pero intenso. Así podemos resumir en pocas palabras nuestro paso por la primera edición de este festival que puede que sea una de las sensaciones del verano, siempre, eso sí, con el respeto del consagrado desierto. A pesar de lo arriesgado de albergar un cartel de tales características en una zona en la que el propio nombre del festival hace referencia a lo que por allí se cuece, temporalmente hablando, a la organización se la puede dar la enhorabuena por la propuesta y la respuesta obtenida. A nivel organizativo todos los detalles del festival estuvieron tratados con el máximo cuidado, que para ser la primera vez es un dato a tener muy en cuenta. Sin colas en la entrada, con sus zonas de entrada y de salida independientes, buena seguridad por todos lados, información en su cierta medida…en resumidas cuentas, una organización de un festival que parecía ya asentado. Y es lo que parece ser, porque todo hace indicar que el próximo año volveremos a disfrutar del FRESH WEEKEND.
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