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No hay nada mejor que comenzar la primavera dejando atrás el intenso frío que nos ha dejado a toda la península helados los ultimos meses, y disfrutar al mismo tiempo de una nueva edición del Klubber’s Day. Con esta ya van cinco, y después de la gran acogida que ha tenido este año el festival a pesar de la arriesgada apuesta de aumentar en un día la duración del mismo, se prevé que tengamos Klubbers para rato. El festival por excelencia de Madrid repitió la misma fórmula de años anteriores; juntar en un mismo evento a los artistas de mayor talla mundial junto a las futuras promesas, pero añadiendo un nuevo estilo musical al cartel: el Trance. Un estilo que en Europa lleva ya muchos años en lo más alto, pero que en España no acababa de arrancar… hasta hace bien poco. Para la ocasión, contaron con un número 1 en toda regla como Armin van Buuren, que fue acompañado por otros artistas de lujo tanto nacionales como de más allá de nuestras fronteras.

El festival, que a lo largo de tres días y cinco áreas hizo disfrutar a cerca de 40.000 personas, comenzó el día 19 con un repertorio de lo más variado, pero con el Trance como plato fuerte de la noche. Armin van Buuren, como decíamos anteriormente, fue cabeza de cartel del señalado día, acompañado de otras figuras ya consagradas como Gareth Emery, que le hizo de telonero, y Markus Schulz, que tomó el testigo del holandés para cerrar la noche en el Madrid Arena.

Respecto a lo que se pudo escuchar en esas cinco horas (las comprendidas entre la actuación del holandés y el alemán), en las primeras sonó a lo que Armin nos tiene acostumbrados, intervalos del trance más melódico con intervalos del trance más cañero, con clásicos como el “Communication” ó “Zocalo”, y las novedades más rompepistas como el “They need us” de Arnej.

Markus Schulz, cuyas visitas a España se pueden contar con los dedos de una mano, decidió dar a sus seguidores una actuación más oscura que la de su predecesor, aunque tampoco exenta de lo que él suele ofrecer, que incluyó temas del incombustible Sander van Doorn ó Mike Foyle, y mucha producción propia, como por ejemplo el “Do you dream” ó el “The new world”.

Lo que fue el resto de la noche, y sin irnos muy lejos (concretamente a las áreas denominadas SATÉLITE y BASSMENT), no tuvieron nada que envidiar a lo que se escuchó en el área principal, a pesar de que aquí ya se percibía un cambio de registro musical. Aquí estuvieron repartidas entre la primera y la segunda, lo mejorcito del elenco nacional, y un gran cartel proveniente del extranjero, respectivamente, con nombres como Brian Cross, que quizás hubiera pegado más en el primer área; el británico Pete Tong, jefe de uno de los radio shows más famosos del mundo en el canal BBC radiofónico; Abel Ramos, vieja gloria que a pesar de los años sigue dándolo todo en nuestro país sin descender un solo ápice de popularidad… y otros nombres como Dave Tarrida, Legowelt, Remute, ó el alemán afincado en España Ascii Disko, residente de Stardust y cuya habilidad a los platos e imaginación al poder a la hora de producir, le convirtieron también en uno de los grandes atractivos de la jornada.

Nos situamos ya en el ecuador del festival, quizá el día más esperado teniendo en cuenta los artistas que iban a desfilar por las distintas áreas. El techno y el minimal, dentro de sus vertientes más variadas, volvían a ser los amos dominantes del Klubbers. Lo cierto es que fuera al área que uno fuera, en todos había un artistazo de renombre. En el ARENA CLUB, quizá el que ofreció los sonidos más contundentes, tenía entre sus filas a Renato Cohen, Uto Karem y Murphy, uno de los estandartes del Schranz actual. En la SATÉLITE, que tampoco se quedaba atrás en cuanto a sonido contundente, se podía encontrar uno con Marcel Drettmann, Luke Slater, Surgeon, y uno de los artistas españoles más consagrados y que arrastra tras de sí a miles de fans allá a donde va: Óscar Mulero. Lo cierto es que el poco tiempo que estuvimos en esta sala fue cuando le llegó el turno al madrileño, y lo de poco tiempo no fue en relación a él, sino por el sonido y la temperatura ambiente. Ésta sala, después de los años, sigue sin encontrar el punto de estabilidad sonora y ambiental, dando como resultado un calor apabullante y un sonido ensordecedor y poco esclarecedor, dando lugar a que alguien que se sepa los temas, le cueste incluso reconocerlos. Eso sí, ambientazo y llenazo total a la hora de la actuación de Mulero.

Mientras tanto, en el MADRID ARENA, la sala más grande del recinto, actuaban los cabezas de cartel. Faithless, mítico grupo, fue quien se encargó de inaugurar la noche. Quizá haya quien se sorprenda al ver actuar a este grupo como teloneros, pero todo tiene su explicación. ¿Alguien se imagina, teniendo en cuenta su estilo, tocando a Faithless entre Dubfire y Umek? La respuesta es un no rotundo.

 


Ya entrada la noche, empezaban los minimaleros, primero Nic Fanciulli, que no se separó de su mac en toda la noche; aunque lo hizo igualmente bien, al igual que Dubfire. El ex componente de Deep Dish, que ha encontrado definitivamente su hueco pasándose al minimalismo, realizó una sesión cargada de temas bailables y pisteros, dejando caer algún tema imprescindible en sus sets desde hace tiempo, como el remix que hizo del “Grindhouse” de Radio Slave. Sin duda fue uno de los grandes de la noche. A su actuación le siguieron el francés Paul Ritch y el esloveno Uroš Umek, que endurecieron el ambiente a más según pasaban los minutos, a base de techno y más techno.

Todavía quedaba un área, el BASSMENT, que entre las maletas de Woody y Oliver Koletzki, hubo un artista que probablemente se quedó grabado en la retina de más de uno que ni sabía de su existencia: Ben Klock. El berlinés actuó tranquilo, centrado en lo suyo, pero dio un recital de música electrónica que muchos tardarán en olvidar. Probablemente se haya ganado un hueco en próximas ediciones de este festival.

Y llegó el día 20, y con el ello el último día de festival. Llamaba la atención ver que, día tras día, seguía acudiendo en masa el mismo número de gente que en días anteriores, a pesar de que la lluvia amenazó con aparecer al principio de la noche. Aún así, ambientazo total tanto dentro como fuera de las instalaciones del festival.

La dinámica fue la misma que la del día anterior, mismos sonidos y artistas revienta pistas. El área SATÉLITE contó con clásicos de la talla de Speedy J, Adam Beyer o la fémina Monika Cruse, mientras que áreas como ARENA CLUB y BASSMENT disfrutaron de sesiones variadas bajo el mismo techo, tal es el caso de Heartthrob, componente del sello M_nus y cuyas sesiones son minimalistas al 100%, y de Swayzak, que le precedió horas antes y cuyos sonidos tranquilos y envolventes ejercen el efecto contrario. Zombie Nation también se dejó ver, aunque cambiando de escenario respecto a años anteriores, haciendo un Live de los que acostumbra hacer, con clásicos como “Booster” ó “Kernkraft”.

Queda por destripar lo que ocurrió en la principal. Aquí, en lo que respecta a esta noche, fue el área que menos artistas tuvo, pero por una sencilla razón: la sesión de cuatro horas que se marcó el alemán Sven Väth. A él le precedieron el italiano Ilario Alicante, que cada vez se está haciendo un mayor hueco en la escena, y el también recién incorporado al mundillo electrónico Egbert, todos ellos bajo la tutela de Väth, a través del sello Cocoon.

La música que sonó, por tanto, fue Cocoon 100%. Egbert puso alguna producción de cosecha propia, como el “Dezelfde weg”, pero el verdadero plato fuerte empezaba aproximadamente a las tres de la madrugada. Todo el mundo estaba pendiente de ver qué locura haría esta vez Sven, aunque a parte de su conexión total con el público durante su actuación, y de colar algún que otro rompepistas de vez en cuando, estuvo bastante tranquilito. Cabe destacar que su sesión se alargó hasta pasadas las 7.15 de la mañana, y que de no ser por las reglas que hay prestablecidas, y que a alguien se le podría caer el pelo... la fiesta se hubiera alargado otra hora más, tanto por parte del público, que quería más, y del propio Sven, que tampoco parecía que quisiera acabar...pero que finalmente acabó, optando por el tema de Reboot “Caminando” a modo de despedida del festival.

Y así, un año más, dejamos de nuevo atrás una edición de este festival que cumple con todas las expectativas creadas, y que desde ya, empieza a trabajar en una nueva edición, la de 2011... que de seguro volverá a traer a la capital a los mejores artistas del mundo, y haciendo cada vez más grande el nombre de Klubber’s Day.











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