Una nueva edición de Creamfields Andalucía aterrizó -por primera vez en su historia- en Jerez de la Frontera (Cádiz) los pasados días 13 y 14 de agosto, después de haber establecido su base durante varios años en Almería. Quitando este pequeño aliciente (o controversia, según quien lo pronuncie) tuvimos lo mismo de siempre: artistas de talla mundial -nacionales e internacionales-, música electrónica a raudales, mucho calor y más de 40.000 asistentes. El lugar, el circuito de Jerez, dio para seguir manteniendo distintos escenarios y poder ofrecer la más variada y estupenda selección de estilos, y que junto al camping, donde cada asistente tenía a pie de pista su lugar de descanso, hicieron que para esta edición no faltase absolutamente de nada... salvo la playa, problema que la organización intentó salvar -ya que Creamfields siempre se caracterizó por su fusión con el mar- poniendo a disposición de todos un servicio de autobuses por el que, a cambio de un euro, eran trasladados desde el recinto hasta una conocida playa de la capital.
24 horas de música dieron para reunir a lo mejor del panorama internacional, y nombres como The Prodigy -que eran cabezas de cartel y ofrecieron su único concierto del año en España-, Richie Hawtin, Armin van Buuren, Eric Prydz, Laurent Garnier o los emergentes The Bloody Beetroots daban cuenta de lo que se avecinaba.
El sábado, día de comienzo y sin duda el más multitudinario gracias a The Prodigy -que no fue lo mejor del festival-, dejó actuaciones de Tiga -referencia del Electro en todo el mundo- y Eric Prydz, que intentó seguir la línea del primero pero tirando bastante más hacia lo comercial, dejando acto seguido el testigo a un dj nacional, Brian Cross, que hizo que sonaran las primeras notas de Trance en el festival. Markus Schulz, otro de los pesos pesados de este género y que fue el encargado de cerrar el área Alhambra, tuvo que lidiar con Marc Marzenit, que al mismo tiempo cerraba el escenario principal después de haber recogido el testigo de Paul van Dyk y más previamente de Paul Kalkbrenner, que con su famoso Sky and sand provocó uno de los momentos más emotivos de la noche.
Para el domingo -último día y después de haber pasado el día bien en la playa, bien asándose al calor de Jerez en el camping-, quedaban todavía 12 horas de disfrute que sin duda la gente aprovechó. Y qué duda cabe de ello cuando mientras entrabas al recinto y ojeabas los horarios del festival, veías que James Holden -al que es más difícil de ver por España que al Papa-, Richie Hawtin, Umek, Armin van Buuren o el maestro Laurent Garnier iban a amenizar la velada.
El escenario principal -Barceló Stage- se disputó a dos de los más aclamados del festival y de la noche, el holandés Armin van Buuren, que a parte de hacer bailar a todos, cabe hacer mención especial al detalle que tuvo una vez terminada su actuación -digno de un grande-, la cual fue bajar del escenario e ir a saludar a un muchacho en silla de ruedas, al que echó el ojo después de haber estado presente durante toda su sesión y al que hizo saltar las lágrimas, provocando los aplausos de los que presenciaban la escena; y Richie Hawtin, que pese a tener algún que otro imprevisto como fallos en la iluminación y el sonido, hizo que el público no parase ni un segundo.
Y mientras, en las otras áreas teníamos a Henry Saiz, otro español que ultimamente está en boca de todos, haciendo un live que demostró -por si a alguien le quedaban dudas- que actualmente es uno de los mejores artistas de la escena nacional tanto produciendo como actuando en directo; y cómo no, Laurent Garnier, que a pesar de los años sigue en la cresta de la ola y, al menos a un servidor, poniendo los pelos de punta cuando pone su Crispy bacon.
Y aquí concluye este festival, que con su larga trayectoria y por méritos propios, ha conseguido ser uno de los eventos de referencia en España y Europa -y no en uno de tantos de los que llenan la época veraniega-, empezando a trazar ya el camino para su edición de 2012.
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